Botánico y Little India

Hoy empezamos nuestro día temprano y después de un ligero desayuno a base de casi nada, nos fuimos al botánico donde nos enfrentamos al  calor y la humedad de Singapur por primera vez. (...)



El lugar es inmenso y tiene diversos jardínes, incluso una jungla donde vimos unas cuantas ardillas ir y venir a  toda velocidad entre las ramas. Creo que fue mi primera vez incluso...
Además hay un gran jardín con cientos de orquídeas diferentes, un jardín medicinal con diversas especies de árboles y plantas con atributos curativos, y más, y más, y más!
No habían pasado muchas horas pero la pesadez lo hacían parecer tanto más largo cuanto más pegoteados nos sentíamos.
Sin dejarnos vencer, seguimos nuestro camino hacia Little India, donde definitivamente podés desconectarte de la gran modernidad del centro singapuriense y meterte entre vendedores de flores, templos monumentales y calles sin veredas. Todo coronado por edificios con paredes, puertas y techos de colores, muchos colores. De alguna forma logramos sentirnos mucho más a gusto en medio de este caos aparente que en la arquitectura moderna de la ciudad, a diez minutos de este pedazo de India. Incluso el calor parecía ser traído directo de allá.


Después de un rato de caminata no nos quedó más opción que parar a tomar una cerveza en un BEER GARDEN, con mesas de colores, claro.
De vuelta en casa, caímos presos del sueño tras nuestro primer día de vuelta al turismo.
A la noche, finalmente, conocimos el FOOD COURT más grande de Singapur, o al menos el más popular creo. Un gran desafío, por cierto, interpretar los ingredientes de los platos en base a las fotos de los carteles. Después de unas cuantas vueltas sin lograr conectarme con la movida, volví a la mesa con mi especie de omelette con cebolla de verdeo (que juraría era simplemente mucha masa de empanada frita) y lo puse con los otros diez platos que compartimos entre todos. Tal cual se acostumbra por estos lares. Y en medio de unas cuántas docenas de grandes mesas circulares para compartir, y otros tantos locales vendiendo incomprensibles cosas para mí, cenamos y aprendimos un poco sobre la cultura china, Malasia y Singapur. ;Todo un nuevo un mundo para mi persona.
Resulta que Singapur era parte de Malasia, hasta que se independizó en los '60, y tras años de una fructífera democracia autoritaria, como la llaman, llegó a ser lo que es hoy. Privilegiando la riqueza y a la gente que la pueda sostener... claramente no seríamos bienvenidos a vivir acá. Y tampoco es que sea nuestra mayor añoranza.


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