El día amaneció nublado y amenazante, pero eso no nos amedrentó a la hora de hacer día de isla. Diez minutos después de subir al taxi hasta el ferry (barquito de madera para doce personas) la lluvia no se hizo esperar y se largó con todo. Así y todo logramos llegar a Pulau Ubin, alquilar bicis y salir a recorrer. Toda la modernidad y el movimiento de la ciudad parecían a años luz, la isla (...)
es todo lo contrario en cuanto a infraestructura y servicios. Se anda en bici, cada tanto nos cruzamos con un auto, y se aprecia la natura. Desde arriba de un torre mientras veíamos las copas de los árboles con el mar de fondo, vimos tres PIED ORIENTAL HORNBILL, una especie de tucán con pico amarillo, todo un hallazgo.
Poco después, una pedaleadas más adelante, la lluvia volvió con toda su furia y nos refugiamos bajo los árboles con un minúsculo paraguas por pareja. Ah, sí, fuimos los cuatro. Después de veinte minutos de mojarnos lentamente y sin indicios aparentes de que la lluvia fuese a parar, decidimos que más valía terminar de mojarnos de una en vez de sufrir con cada gota que caía en la espalda y salir a encontrar un lugar para comer. Así salimos, a saltos de abajo de los árboles hacia las bicis y pedaleamos a toda velocidad. En cinco segundos no quedó rincón de mi cuerpo o ropa seco. Los baldazos de agua en mis ojos me complicaban la visión, mis piernas luchaban con cada subida para relajarse en cada bajada que me hacían ir a toda velocidad sobre la grava, a pesar de las indicaciones de bajar caminando las cuestas.... En una de estas subidas tratando de escapar sin éxito del agua, nos cruzamos con un Dragón de Komodo de unos setenta cms de largo tratando de escurrirse también sin éxito fuera del camino. Cartón lleno! Aunque no lo estuvo hasta que no nos cruzamos con un jabalí y su cría paseando alegremente por la jungla...
Durante un par de kms nos mojamos bien mojados y así como estábamos, chorreando, entramos en un sucuchito para comer. Té caliente para empezar, porque aunque no hace frío, estando mojados se siente la brisa tropical.
Tomó más de una hora para poder gozar de una ducha tibia y ropa seca, después ya no había ni motivos ni ganas de asomarse a la calle otra vez. Así que el resto de la tarde y noche lo pasamos adentro con degustación de canelones para la muchachada. Delicia.

Y tuve que googlear al Dragón de Kodomo
ResponderEliminarhttp://es.wikipedia.org/wiki/Varanus_komodoensis
Todos los días se aprende eh...pucha dio