Ciudad del Amor le dicen. Little Paris.
Durante la colonización francesa se desarrolló la ciudad como atractivo turístico, a pedido de unos buenos señores. Se construyeron resorts, casas, casinos... el aire francés quedó instalado, et voilá: Little Paris. Y les encanta promocionarla así. Se ven botes con forma de cisne a pedal, corazones de flores, bicicletas dobles, mateos, y la cereza del postre: el Valle del Amor, oh la la. Bautizado así, por primera vez, por los franceses.
¿Y con qué nos encontramos? Un gran parque lleno de corazones gigantes, Mickey Mouse, animales de plástico, todo para que los enamorados saquen fotos (¿será que nosotros no nos amaremos?) Todo muy kitsch. Hasta donde llegamos a ver, ni un solo occidental, puros asiáticos haciendo la tarea y sacando las fotos correspondientes. A pesar de tanto plástico y colores estridentes, el contexto del parque es muy lindo. El lago, el valle, los árboles... ¡Pero que recargado el resto!
La ciudad no sé si diría que es particularmente romántica. Pero te enamorás de la tranquilidad, y no precisamente del tráfico. Más bien del descanso del acoso de los vendedores o mototaxis. Caminás tranquilo (siempre esquivando motos) e incluso en los locales te dejan mirar sin ofrecerte nada.
En los puestos callejeros hablan poco o nada de inglés, y ¡Sirven té gratis! Desde ya, la mejor comida se sirve ahí. Más vale no esperar conseguir buena comida occidental en los restaurantes, queda comprobado que será cara y poco satisfactoria. Me quedo siempre con la sopa de noodles (fideos) de nuestro amigo Pocho, como lo acabo de bautizar. Y que bien venía la sopita. Da Lat está a 1500 mts sobre el nivel del mar, así que la temperatura baja bastante. Temporada de medias y sweter. Los locales se toman en serio el frescor, y andan de tapado y gorro de lana. Y sí, comparado con el Vietnam que conocimos hasta ahora, Da Lat es el invierno alemán.
Frente al puesto de Pocho, en una callecita poco concurrida, hay otro muy popular dónde sirven facturas y una bebida blanca, que no sabemos si es leche de tofu o qué. Cada noche, después de cenar, al menos cincuenta personas se sientan a comer unas medialunas ahí. Son graciosos, desayunan noodles y comen las medialunas a la noche.
Aparte de la vuelta en scooter visitando algunos atractivos de la ciudad, no hicimos mucho más que caminar sin rumbo.
Me gusta tener un poco más de tiempo que el estrictamente necesario, para poder mirar sin que me indiquen hacia dónde. Y así pasé el último día, caminando y observandolo todo. No templos, no palacios, no parques, solo viviendo el lugar.
Que rico se ve el pansito, claro ha de ser "pan frances " o bagette" o "mignon". y en las bolsitas
ResponderEliminarque hay ? coca?
Mirá la bagette! groso, me imagino la emoción de re descubrirlo. Se ve muy bien. Amado pan, oremos. Se llama POCHO de verdad, el amigo? Muy buena la foto N° 5 (poniendo los dedos cual enanito de Fort Boyard) Adjunto foto para mayor descripción. No encontré una con el N° 5 pero sirve de modelo.
ResponderEliminarVengo poniéndome al día con la lectura, mi querida. Q bien un poco de frescor, después de el sofocante calor, y esa ducha q provoco alguna lagrima.
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