La vibra se siente o no se siente. Me
atrevería a decir que no hay grises en esta cuestión.
En Hue, definitivamente, no la
sentimos. Debe ser por eso que pasamos solo un día y medio acá.
Hay dos cuadras destinadas
exclusivamente al turista, con hoteles y restaurantes del tipo que no
frecuentamos.
Lo mejor que nos pasó fueron los
sandwiches callejeros de la vecindad, deliciosos y por módica suma
de VTD 15,000 (U$S 0,75).
Hué sirvió de capital del país de
1805 a 1945, por eso hoy el mayor atractivo de la ciudad es la
Citadela donde se llevaban a cabo las funciones oficiales del
Emperador, junto con su vivienda y la de su familia. Me gustaría
poder decir que era todo lo que podía pedir y más. Pero la Ciudad
Imperial no quiso hablar conmigo.
Quizás fuera la falta de información,
o el calor, o que mi amiga, mi compañera, mi confidente, haya
decidido irse de este mundo cuando recién empezaba la visita.
Después de una tragedia así, nada tiene sentido.
Me diste muchas alegrías, nunca me voy
a olvidar los dos años que pasamos juntas. Gracias a vos, Europa,
Patagonia, Nueva Zelanda y Asia estaráan siempre conmigo. Te voy a
extrañar mi querida Canon.
Un minuto de silencio por esta valiente
que soportó golpes en silencio, y siempre siguió dando lo mejor de
sí. Hasta siempre compañera.
Sus últimas fotos:
¿Será hora de llamar a la cigueña?
Maria !!!!!!!!!!!! Estas embarazada, eeeppapp no se que decir!!! que sorpresa, y que raro. Voy a tener un nieto Vietnamita?
ResponderEliminarMuelte y resurección
ResponderEliminarCigüeña? CIGÜEÑA? Ah, no para, hablabas de la cámara! Sé ve q te escucho y no quiso q otra ocupara su lugar, y así volvió.
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