Satay en Melaka

La entrada a Melaka (o Malacca, ambas son válidas) fue literalmente como para caerse de culo.
La conjunción de la lluvia y mis sandalias gastadas terminaron con María en el piso al mejor estilo tortuga, patas para arriba y mochila abajo. Y a falta de una ¡Fueron dos caídas! "Bienvenida a Melaka". Pero el (...)
altercado no fue a mayores, el papelón y el dolor pasaron y tras eso, pasamos tres días de buenaventura y descanso.
El contraste con la gran urbe moderna de Singapur es evidente.Melaka es una ciudad colonial donde portugueses, holandeses e ingleses dejaron su marca. Los edificios suelen ser lo que llaman acá "shophouse", un local abajo y una vivienda arriba. El local suele estar retirado un metro de la calle para dar lugar a una vereda cubierta por la segunda planta, si levantás la mirada ves todas las fachadas con dos aberturas. A veces tienen puertas aunque no haya balcón al que salir, y molduras con hojas y flores en relieve, pintado de varios colores. 


Muchas veces la vereda no existe y estás obligado a bajar a la calle y arreglártelas entre los autos estacionados y el tráfico, toda una aventura. Especialmente por las motos ¡Abundan!

Cruzando el pintoresco canal que nos separaba de la parte más coqueta del barrio, se continuan los templos de las principales religiones de Malasia, Islamismo, Hinduismo. Budismo y Taoísmo. Aunque hay una pequeña mayoria de musulmanes así que no es raro encontrarse con Mezquitas en cada esquina. Casi como las Iglesias en Argentina. Incluso, a lo largo del día se escucha el canto llamando a los musulmanes a orar, cinco veces diarias. Rezá porque no te tengas que vivir cerca de una Mezquita.


Practicamente todas nuestras comidas estuvieron concentradas alrededor del hostel, que estaba entre el barrio chino y el indio. Por US$ 1,50 se puede conseguir un plato de comida, si no se tienen muchas pretensiones. Sopa con tofu y algún tipo grasoso de carne, arroz con todas las variantes de acompañamientos, un tipo de pan indio de masa bien fina relleno, o, si se invierte un poco más se puede acceder al plato tipo de Malasia y lo más exótico que probamos: el SATAY.

Para no perder la costumbre una noche fuimos en busca de nuestra cena alrededor del hostel y nos encontramos con gente haciendo cola afuera de "Capitol Satay", y haciendo caso a la consabida ley de las multitudes que atraen a la gente, nos sumamos a la fila. Después de un rato nos enteramos de que estábamos en El lugar para probar el satay. Poco después una mujer y un hombre que acababan de conocerse, ambos yanquis, ambos en la cincuentena, se sumaron a la fila y nos dieron charla sin pudor. Un rato después pedimos mesa para cuatro. Después de todo nunca está de más una compañía nueva para compartir una cena y descubrir la inmensidad de gente con costumbres y personalidades diferentes que hay dando vueltas, incluso si termina en un sacudón de manos y en un « buena suerte »
En fin: Satay es la versión malaya de la fondue. En el centro de la mesa hay una olla con salsa burbujeante de maní, carne picada y veinte especias diferentes, donde se sumergen palitos con lo que uno quiera : gambas, carne, hígado, salchicha, dumplings, surimi, calamar, espinaca y otro centenar de cosas que nunca me animé a descubrir que eran. Al principio resultó ser un poco picante para mi sensible paladar, pero una vez que te acostumbrás se sabe apreciar. 



Para terminar el recorrido de la ciudad alquilamos bicis, hicimos frente al calor y pedaleamos durante un par de horas gozando de la llanura de las calles de Melaka. Dejándonos llevar por el azar descubrimos rincones de la ciudad que no habíamos conocido a pie. No hubiera podido tolerar perderme la escultura en honor al fisicoculturista ganador del titulo Mr. Universe. ¡Uff! estuvo cerca.

2 comentarios:

  1. Jajaj me imagino la caída, no es q nunca te haya visto en tal enriedo entre tus extensas piernas! Q lindo Mery, q lindo todo, seguramente yo no me hubiese animando a probar tanta comida extraña, por eso vos estas ahí y yo acá jaja te quiero hasta el infinito!

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  2. Chicos, estos relatos son geniales. Y los admiro por las aventuras y por la actitud tan positiva. Ademas Mery, tus relatos realmente me/nos llevan con ustedes y ahi estoy con los yanquis probando el satay y sintiendo lo picante de la comida. La verdad que me encanta. Si podes/pueden.....keep up the good work! It is a lot of fun to travel with you! desde mi cama y sin tener que caerme o andar en bici. Besoooooooos a los dos.

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